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Foto: Gorilas in the mist.

Inseguridad y defensores del ambiente

Por Tania Paz, asistente general de AIDA,@TaniaNinoshka

En la película “Gorilas en la niebla” protagonizada por Sigourney Weaver se muestra la historia de la zoóloga estadounidense Dian Fossey, quien por más de 20 años se dedicó al estudio y protección de los gorilas de montaña.Foto: Gorilas in the mist.

Fossey fue asesinada el 26 de enero de 1985 en su casa en Karisoke Ruanda a manos de cazadores furtivosde gorilas, quienes no estaban conformes con su trabajo de protección de la especie.

Esta fue una de las primeras películas que vi cuando era niña, no recuerdo bien, si tenía 8 o 9 años, pero aún tengo en la mente lo que produjo en mí, insomnio durante unos 3 días y mucho miedo. No entendía por qué habían asesinado a una mujer que defendía a los animales, ¡que amaba a los animales!

¿Y quién defiende a los defensores?

Más allá de compartir, una historia personal, el objetivo de este texto es hacer un llamado dela situación que enfrentan los defensores del ambiente alrededor del mundo y especialmente en Latinoamérica, donde las condiciones políticas, económicas y sociales contribuyen a que su laborse realice en ambientes pocos seguros.

¿Qué pasa cuando la labor de defensa del ambiente choca con los intereses de los grupos del crimen organizado? Así sucede con los defensores del bosque en Michoacán en México y con grupos de interés como los grandes empresarios del continente.

Las estadísticas

Global Witness , una red internacional que promueve campañas en defensa del ambiente, publicó en junio del presente año su reporte A hidden crisis? Increase in killings as tensions rise over land and forests donde se muestran estadísticas sobre las agresiones a defensores del ambiente en la última década.

Según el reporte, 711 defensores han sido asesinados desde comienzos del año2002 (un promedio de más de un asesinato por semana), de los cuales 106ocurrieron en 2011. Los países que reportaron mayores denuncias de asesinatos son Brasil, Perú, Colombia y Filipinas, entre otros.

El reporte también indica que las personas ultimadas estaban involucradas en casos de denuncias protestas contra operaciones mineras, de tala ilegal, contra represas hidroeléctricas, el desarrollo urbano y la caza furtiva.

En México,por ejemplo, Amnistía Internacionalen su reportesobre Defensores y Defensoras de Derechos Humanos del 2010 indicó que dos luchadores en pro del ambiente fueron asesinados a causa de la labor que realizaban.

El primeroAldo Zamora (2007) cuando denunciaba la tala ilegal del bosque en San Juan Atzingo en el Parque Nacional Lagunas de Zempoala y el segundo Fernando Mayén (2008)por ser un activista social contra un relleno sanitario que contaminaría las fuentes de agua de su localidad, Jilotzingo,ambos lugares en el Estado de México y cuyos crímenes siguen en la impunidad.

Global Witness también indica que parte de la problemática es que existe una falta de información sistemática sobre este tipo de agresiones y asesinatos a defensores del ambiente, a nivel local e internacional.

También añaden, hay un vacío a nivel de generación de conocimiento respecto al tema. “Todo esto contribuye a una cultura de impunidad, alienta nuevos abusos y desincentiva el activismo social.”

Derecho ambiental y derecho humano

Los defensores del ambiente no son seres omnipotentes, ni con poderes mágicos comolos superhéroes de Marvel o deDC comics,son personas de carne y hueso, cuyo único poder es el amor inagotable, hacia sus comunidades, sutierra, sus bosques y ríos.

Son también personas que ponen todo su conocimiento y experienciaal servicio de la protección de nuestro planeta, como el equipo de AIDA y otras organizaciones de defensa del ambiente.

Como bien dijo, María José Veramendi, asesora legal de AIDA,para el programa de Derechos Humanos y Ambiente, durante el encuentro Internacional:Derechos de la Naturaleza: Jurisdicción Universal y Extraterritorialidad en Quito,Ecuador.

“Los defensores del ambiente son defensores de Derechos Humanos” y por tal razónlos gobiernos y los organismos internacionales deben proporcionarles la protección y las garantías necesarias para seguir realizando su labor sin arriesgar su vida.