El verdadero costo de la minería en páramos: Impactos ecológicos y económicos

Michael Lechner / Unsplash.

2026

Los páramos son ecosistemas de alta montaña que se encuentran típicamente en regiones tropicales cercanas a la línea ecuatorial, sobre todo a lo largo de la Cordillera de los Andes. Son territorios de vida ubicados entre el límite superior del bosque andino (3 000 m.s.n.m. aprox.) y los glaciares o nieves perpetuas de las montañas (arriba de los 4 500 m.s.n.m. aprox.). Allí todo sucede más lento: el crecimiento, la descomposición y la regeneración, debido a las bajas temperaturas, el exceso de agua en los suelos y la baja disponibilidad de oxígeno y nutrientes.

 

¿Dónde están y cómo se conectan?

  • Los ecosistemas de páramo en América Latina cubren más de 30 000 km2. Sudamérica tiene más del 80% de los páramos del mundo y Colombia concentra el 50%. Los páramos andinos conforman un corredor denominado el "collar de perlas"; que va desde la Cordillera de Mérida, en Venezuela, cruzando Colombia y Ecuador, hasta el hundimiento de Huancabamba en el norte del Perú, con dos complejos separados: uno en Costa Rica y Panamá, y otro en la Sierra Nevada de Santa Marta, en Colombia.
  • Por esta disposición, los páramos son puentes naturales o "trampolines" para la migración y dispersión de especies adaptadas a condiciones naturales extremas.
  • Los páramos no están aislados: forman un sistema interconectado de alta montaña que mantiene conexiones ecológicas con otros biomas y ecosistemas, trascendiendo fronteras nacionales. En ellos se recoge y guarda el agua, que luego baja poco a poco formando quebradas y ríos que descienden hasta llegar a las costas o a la Amazonía, sosteniendo la vida en toda la cuenca.
  • Por tanto, su conservación de los páramos no puede limitarse a áreas específicas, sino a proteger las relaciones ecológicas y bioculturales que sostienen con otros biomas.

 

 

 

¿Por qué los páramos son esenciales para sostener la vida?

  • Son espacios de vida y hogar de comunidades campesinas e indígenas. También poseen una enorme belleza paisajística que impulsa el turismo de naturaleza. Según el censo de páramos de 2018, más de 76 000 personas en Colombia, mayoritariamente campesinos/as, viven en los páramos del país.
  • Albergan humedales de altura que absorben el agua en la temporada lluviosa y la liberan lentamente en la época seca. La ciencia ha reconocido su valor excepcional para la provisión y regulación del agua.
  • Son la fuente principal de agua para más de 85 millones de personas. El 70% del agua dulce consumida en las grandes ciudades de Colombia proviene de los páramos.
  • El agua de los páramos alimenta cuencas hidrográficas claves que a su vez sustentan sistemas agrícolas y ganaderos que aportan al abastecimiento de alimentos para la población. Además, es utilizada por diversas industrias y para producir energía.
  • Son hogar de una biodiversidad única: más de 3 370 especies de plantas y 250 de animales. Seis de cada diez especies de plantas son endémicas.
  • Son extraordinarios sumideros naturales de carbono siendo aliados indispensables para la mitigación a la crisis climática. Pueden retener hasta diez veces más dióxido de carbono por metro cuadrado que un bosque tropical. Por ejemplo, una hectárea de bosque tropical puede capturar entre 60 y 230 toneladas de carbono en la vegetación de la superficie, mientras que una hectárea de suelo en los páramos colombianos puede almacenar hasta 338 toneladas de carbono en sus primeros 30 centímetros de profundidad. En puntos específicos dentro de un páramo, como las turberas, la captura de carbono puede alcanzar las 2 000 toneladas.

 

¿Cómo la gran minería amenaza los páramos del continente?

  • La gran minería es un riesgo para los páramos porque extrae grandes volúmenes de agua y construye infraestructura sobre humedales, reduciendo su capacidad de regular los flujos hídricos. Además, puede contaminar con mercurio y otros tóxicos, provocando pérdida de especies y afectando la calidad y disponibilidad de agua en zonas bajas.
  • La minería subterránea en páramos puede alterar las dinámicas del flujo del agua subterránea debido a los procesos de desagüe para evitar el hundimiento de los túneles. Esto resulta en el descenso de acuíferos, hundimiento del terreno y desecamiento de fuentes de agua, entre otros.
  • La minería remueve cobertura vegetal y suelos orgánicos, degradando ecosistemas frágiles como los páramos, debilitando su rol como sumideros de carbono y liberando el carbono almacenado.
  • En muchos países de la región, aún no se reconoce que la minería puede generar impactos a perpetuidad, que pueden durar siglos o milenios, tiempos que no pueden predecirse con certeza. Un ejemplo son los lugares donde la minería deja sus desechos: presas de relaves (que almacenan lodos con metales pesados) y escombreras o botaderos (que almacenan roca y otros residuos sólidos). Al no estar diseñados para desmantelarse, sus efectos persisten indefinidamente. En Estados Unidos, por ejemplo, el tratamiento de aguas asociadas a estos lugares ha costado entre 57 000 y 67 000 millones de dólares anuales. Estos impactos superan la capacidad de gestión a largo plazo y generan altos costos ambientales y económicos, muchas veces no incluidos en los Estudios de Impacto Ambiental (EIA).
  • En Broken Hill (Australia) se explotó uno de los mayores yacimientos de plata, plomo y zinc del mundo con minería a gran escala que dejó relaves, botaderos y excavaciones en plena zona urbana. Con el tiempo, la ciudad creció alrededor de la mina y hoy los ciudadanos están expuestos a polvo con plomo y suelos contaminados por residuos mineros. Estos residuos contienen metales pesados que no se degradan y pueden liberarse por siglos con el viento y la lluvia, convirtiéndose en un pasivo ambiental permanente para la comunidad.

 

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