Historias de coraje, dignidad y de resistencia por la vida frente a la contaminación del río más extenso de Guatemala.
Por generaciones, el barro fue el corazón de Santa Cruz Chinautla. Salía de la tierra como un regalo cotidiano, se moldeaba con manos pacientes y se transformaba en vasijas, cántaros, silbatos y comales que viajaban a los mercados de la capital.