XI Semana de la Energía: Un balance del rumbo de la transición energética en América Latina

Actualizado el 3 de Noviembre de 2026

Por Verónica Méndez, Geraldine Izaguirre y Jordan Cruz* 

 

Cada año, la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE) organiza la Semana de la Energía, un encuentro que reúne a ministros, ministras y máximas autoridades del sector energético de sus 27 países miembros en sesiones de alto nivel.

Las decisiones ministeriales adoptadas ahí marcan la pauta de políticas públicas y regulaciones energéticas. Este 2026, la cita fue del 5 al 9 de octubre en Santo Domingo, República Dominicana.

A diferencia de 2025, cuando la agenda estuvo enfocada en la narrativa del gas como combustible de transición y el respaldo a las energías renovables, este año la mayoría de las conversaciones giró en torno a la seguridad, confiabilidad y resiliencia de los sistemas eléctricos, con el almacenamiento como una de las respuestas centrales. Sin embargo, el gas no desapareció del todo y la crisis climática estuvo ausente.

AIDA estuvo en el encuentro para actualizarse sobre las tecnologías energéticas que se están impulsando y para dar seguimiento a las propuestas y declaraciones de los gobiernos. Participamos además en eventos paralelos organizados por la sociedad civil acerca de la salida responsable de los combustibles fósiles y la autogeneración de energía. A continuación, nuestro balance del evento.

 

Lo que destacamos

  • La voz de las juventudes. En 2025, organizaciones juveniles lograron un espacio propio, reconocido por la OLACDE, como antesala de la agenda principal. Este año, el espacio continuó y algunos representantes de las organizaciones pudieron participar e intervenir en reuniones ministeriales. La Decisión LVI/D/588 institucionalizó esa participación al crear el Consejo Regional de Juventudes en Energía de la OLACDE, espacio permanente de diálogo con autoridades.
  • Seguridad energética más allá de los fósiles. Se reconoció que la transición está en marcha y que las renovables enfrentan retos como la gestión del reciclaje y la confiabilidad y resiliencia de los sistemas eléctricos. Más que revivir la narrativa de las centrales fósiles como única solución, los debates se centraron en dos alternativas: los sistemas de almacenamiento para fortalecer la red y la eficiencia energética para optimizar la gestión de la demanda.
  • La inteligencia artificial y los centros de datos. Un panel sirvió para reflexionar acerca del gran consumo energético de los centros de datos. Esto requiere que su inserción sea planificada y regulada con ética humanista, que se alimenten de energía renovable y con altos estándares de eficiencia energética, impulsando el desarrollo económico local. La Decisión LVI/D/586 reconoció los desafíos de la inteligencia artificial, instando a los Estados miembros a promover principios de humanismo, equidad y responsabilidad ambiental. 
  • Electrificación. La electrificación puede ayudar a descarbonizar sectores de alta demanda energética como el transporte y la industria, aún dependientes de fuentes fósiles que muchas veces se importan. Así, la Decisión LVI/D/587 encargó a la Secretaría de la OLACDE un diagnóstico regional del avance de la electrificación de los consumos finales y de los retos pendientes, además de apoyar a los Estados en la implementación de marcos regulatorios habilitantes.
  • Economía circular. Por primera vez en la agenda energética regional, se planteó el desafío de gestionar los residuos del crecimiento de la energía renovable y de los sistemas de almacenamiento a gran escala. Con las primeras centrales renovables cumpliendo sus ciclos operativos, la Decisión LVI/D/589 dio un primer paso hacia una estrategia regional de economía circular en el sector energético, encargando a la Secretaría de la OLACDE un diagnóstico regional al respecto. 
  • Metano. La industria gasífera admitió que la mitigación del metano es una necesidad urgente, dando un impulso a la Cumbre del Metano y al Observatorio de Emisiones de Metano de América Latina.  

 

Lo que faltó

  • La crisis climática como contexto. No se habló de las metas climáticas de mitigación y adaptación de los Estados en el marco del Acuerdo de París y las negociaciones climáticas de las Naciones Unidas, que han recordado la necesidad de salir de las fuentes fósiles e ingresar a la energía limpia. Aunque se habló del fenómeno de El Niño como amenaza a la seguridad energética, no se mencionó que el cambio climático potencia sus impactos. Y el gas fue presentado nuevamente como “combustible de transición”. En una sesión, CAF y el Banco Mundial expresaron su intención de seguir financiando su ingreso y expansión, sometiendo a los países al riesgo de profundizar su dependencia  con infraestructura pensada para operar durante décadas (lock-in). Ninguna decisión ministerial abordó esta cuestión.
  • La mirada socioambiental. No se habló de los estándares de derechos humanos y protección de ecosistemas que deben cumplir los proyectos renovables a gran escala y las tecnologías complementarias como el almacenamiento. Tampoco se abordó la eficiencia energética, la gestión de demanda, el cierre y salida de centrales térmicas ni las reconversiones que vienen registrándose.
  • La autogeneración de energía. El tema sigue al margen de las discusiones sobre cómo transicionar. No se planteó que la transición, para ser justa, debe en muchos casos transformar la relación de las comunidades con la energía, lo que puede lograrse mediante proyectos de autogeneración energética. Sin embargo, la Decisión LVI/D/581, sobre Transición Energética Justa con las Comunidades Cercanas a Proyectos de Energía, abrió una oportunidad frente a esta omisión.
  • La participación efectiva de la sociedad civil. Si bien la sociedad civil ha ido ganando espacio en la Semana de la Energía, este aún es reducido y, fuera de las juventudes, no existen mecanismos permanentes de participación.

 

Lo que sigue

Lo que la OLACDE dejó fuera es justamente lo que marca el camino hacia adelante. Desde AIDA invitamos a las organizaciones que dan seguimiento a la transición energética a:

  • Supervisar la implementación de las decisiones ministeriales adoptadas, en especial las referidas a comunidades, electrificación, economía circular, almacenamiento, juventudes e inteligencia artificial; y usar la Decisión LVI/D/581 para incluir la autogeneración en las discusiones.
  • Conectar la agenda abordada con los compromisos bajo la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y la COP31 para que la OLACDE reconozca la crisis climática y los acuerdos de los países como contexto y brújula de sus decisiones sobre energía, lo que nos lleva en particular a frenar la narrativa del gas como combustible de transición. 
  • Exigir salvaguardas socioambientales para los proyectos renovables de gran escala y el almacenamiento, y poner atención a los procesos de cierre y reconversión de centrales térmicas para que se hagan responsablemente.
  • Impulsar metas claras de reducción de metano, sin que esto se lea como aceptación del gas como combustible de transición y aprovechando la próxima Cumbre Regional de Metano de la OLACDE, un espacio clave para incidir por metas claras y mecanismos de seguimiento.
  • Fortalecer la participación de la sociedad civil, consolidando el espacio de las juventudes y abriendo mecanismos permanentes para el resto de la sociedad civil.
     

La Semana de la Energía mostró que la transición en la región avanza en tecnologías, pero con poca presencia de las comunidades. Para que la transición sea justa y se sostenga en el tiempo, es fundamental escuchar las voces de los territorios donde esta se materializa y no solo al sector privado. 

La creciente presencia de la sociedad civil, con las juventudes ya institucionalizadas en un consejo, es un primer paso. Esperamos que en las próximas ediciones ese espacio se fortalezca.
 

*Verónica Méndez es coordinadora de la Línea de Energía Limpia de AIDA, Geraldine Izaguirre es abogada sénior del Programa de Clima y Jordan Cruz es científico becario. 

 

Sobre el autor

Verónica Méndez

Retrato de Verónica Méndez

Verónica Méndez Villa es abogada sénior del Programa de Clima de AIDA y coordinadora de la Línea de Energía Limpia, trabajando desde México. Es abogada por la Universidad Autónoma Metropolitana, México, y tiene experiencia en litigio ambiental e investigación con énfasis en temas relacionados con cambio climático. Verónica es Maestra en Derecho, en la línea de investigación de Derecho Ambiental, por la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente estudia la carrera de Ingeniería en Energía Renovables en la Universidad Abierta y a Distancia de México.

 

México
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