
El impacto de los minerales “críticos” en América Latina
En múltiples espacios internacionales, países del norte global han posicionado a los minerales “críticos” o minerales para la transición —litio, cobre, cadmio y cobalto, entre otros— como una de las principales soluciones a la crisis climática, pues son utilizados en el desarrollo de tecnologías para la generación de energías renovables y, en consecuencia, para reducir o reemplazar el uso de combustibles fósiles.
Detrás de esta narrativa también está la expansión de la economía digital, la infraestructura de datos y las industrias militar y aeroespacial.
Los minerales "críticos" no son escasos y no están únicamente en países del sur global. Hay reservas probadas y potenciales de ellos en todo el mundo.
Sin embargo, el interés mundial por estos materiales se ha centrado en América Latina, donde su extracción se ha expandido e intensificado.
Esta presión ha resultado en afectaciones socioambientales que ya ocurren en países como Argentina, Bolivia y Chile —que concentran el 53% de los yacimientos conocidos de litio a nivel mundial en sus salares, humedales andinos sumamente frágiles y con escasez hídrica—; en Chile y Perú, donde tiene lugar el 40% de la extracción de cobre; y en la Amazonía colombiana, donde las concesiones, solicitudes de explotación y extracción ilegal de minerales "críticos" vulneran los derechos de pueblos indígenas.
Así, la explotación de minerales para la transición —llamados así por su alta capacidad para almacenar y conducir energía— está reproduciendo las lógicas del extractivismo minero que por años ha degradado el ambiente y vulnerado los derechos de comunidades indígenas y tradicionales en América Latina. Esta tendencia pone en peligro la posibilidad de procesos de transición energética justa que respondan a las necesidades y capacidades de los territorios de la región.
AIDA trabaja para hacer visibles los impactos socioambientales de la minería para la transición y para defender mediante litigios estratégicos e incidencia internacional a los territorios afectados por ella en el continente.
Litio en América Latina: Amenaza creciente
Una contradicción del modelo de transición energética promovido por países del norte global es el reemplazo de los combustibles fósiles por recursos minerales cuya extracción y procesamiento afectan comunidades, ecosistemas y especies en América Latina.
Un ejemplo emblemático de esta incongruencia es el litio, materia prima para la fabricación de baterías de celulares, computadoras y principalmente de vehículos eléctricos; así como para el almacenamiento de energías renovables no convencionales, como la eólica y la fotovoltaica.
La utilidad del litio ha incrementado su demanda, pero también ha invisibilizado o minimizado los impactos negativos, ambientales y sociales, de su industria.
Conoce más del litio, de dónde se obtiene y qué implica su extracción

Territorios en riesgo por la fiebre del litio
En el centro de la expansión de la minería para la transición en América Latina, está la Región del Gran Atacama, ubicada en los Andes centrales, en la zona fronteriza de Argentina, Bolivia y Chile. En los salares de estos países está el 53% de los recursos (material potencialmente explotable) de litio.
Bautizada por la industria minera como “el triángulo del litio”, esta región es más que eso. Es hogar de especies únicas de fauna y flora, especialmente adaptadas a condiciones climáticas extremas, y de pueblos indígenas que por varias generaciones han habitado el lugar en equilibrio con sus ecosistemas.
La extracción de litio y otros minerales “críticos” afecta ya o amenaza con afectar territorios complejos y vidas enteras.
Conoce las realidades del Gran Atacama frente a las amenazas de la fiebre del litio
Gobernanza internacional de los minerales "críticos"
Aunque los minerales para la transición se consideran eslabones indispensables de los esfuerzos para dejar atrás las fuentes de energía fósil, su explotación conlleva grandes desafíos, incluyendo la necesidad de marcos regulatorios y estándares internacionales orientados a garantizar el respeto de los derechos humanos y los de la naturaleza en los territorios de extracción.
El tema ha tomado tal relevancia que el Panel del Secretario General de la ONU sobre minerales esenciales para la transición energética emitió en septiembre de 2024 una serie de recomendaciones y principios para asegurar una gestión equitativa, justa y sostenible de estos materiales.
El panel propone siete principios rectores voluntarios, basados en normas, compromisos y obligaciones jurídicas establecidas en textos de las Naciones Unidas:
- Los derechos humanos deben estar en el centro de todas las cadenas de valor de los minerales.
- La integridad del planeta, el ambiente y la biodiversidad debe ser salvaguardada.
- La justicia y la equidad deben ser la base de las cadenas de valor de los minerales.
- El desarrollo debe ser promovido mediante el reparto de beneficios, la adición de valor y la diversificación económica.
- Las inversiones, las finanzas y el comercio deben ser responsables y justos.
- La transparencia, la rendición de cuentas y las medidas anticorrupción son necesarias para garantizar la gobernanza adecuada.
- La cooperación internacional y multilateral deben apoyar la acción mundial y promover la paz y la seguridad.
Consulta el informe completo (en inglés)
Debido a las crecientes afectaciones de la minería para la transición en territorios y comunidades, el tema fue llevado por primera vez ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en noviembre de 2024.
En audiencia pública, AIDA —junto con representantes de comunidades y organizaciones aliadas de Argentina, Bolivia, Chile y Colombia— alertó a la Comisión sobre las amenazas principales que la explotación de minerales "críticos" implica para los derechos de pueblos indígenas y comunidades locales, el derecho a un ambiente sano; el acceso a la información ambiental, a la participación ciudadana y a la justicia.
Nuestro trabajo
El trabajo de AIDA contribuye a evitar que América Latina sea el epicentro de un modelo de transición energética basado en el extractivismo, que profundiza las desigualdades, la degradación ambiental y las vulneraciones a derechos humanos que históricamente se han impuesto a la región. Nuestros esfuerzos se orientan a:
- Visibilizar los impactos socioambientales de la minería para la transición en América Latina.
- Fortalecer la capacidad de comunidades indígenas y tradicionales para defender sus territorios ante la nueva ola extractivista.
- Incidir en marcos legales, políticas públicas y estándares internacionales que regulen la extracción de minerales para la transición.
- Exigir responsabilidad a Estados, empresas e inversionistas por los daños causados en los territorios de la región.
- Promover modelos de transición que reduzcan la demanda de energía y de estos minerales, prioricen la protección de ecosistemas clave para el sostenimiento de la vida y opten por esquemas de economía circular que valoren la naturaleza y los modos de vida locales.
Economía circular: Alternativa desde los territorios
La economía circular —modelo descrito tradicionalmente como una combinación de actividades de reducción, reutilización y reciclaje— es una herramienta para que la transición energética no se convierta en un nuevo proceso extractivo que genere los mismos conflictos e impactos socioambientales que sistemáticamente ha causado. Sin embargo, para que esto suceda es fundamental que las acciones en este ámbito integren comprehensivamente a los territorios de extracción de minerales.
Los salares, lagos y lagunas andinas son sistemas de vida complejos y frágiles. Las comunidades que los habitan custodian una sabiduría ancestral que mantiene el equilibrio en el ecosistema. El agua, como elemento central, es hábitat y fuente de vida para innumerables especies de flora y fauna. Todo esto, y más, está en riesgo cuando la transición energética corporativa presiona para la rápida y descontrolada extracción de minerales "críticos" en los humedales andinos, que avanza sin respetar derechos humanos ni estándares internacionales de protección ambiental. Es momento de cuestionar si la apuesta por los minerales a toda costa es la transición que el mundo necesita o si únicamente replica el viejo modelo extractivo creando nuevas zonas de sacrificio en América Latina.