Poniendo el corazón en la protección de los humedales | Interamerican Association for Environmental Defense (AIDA) Skip to content Skip to navigation
02 de Febrero de 2019

Los arrecifes de coral son mis humedales favoritos. Son ecosistemas llenos de color, llenos de formas y llenos de vida. 

Debajo del agua, mi corazón se llena de paz y de emoción al verme rodeada de tantas formas de vida y tantas especies conviviendo. 

Como bióloga marina, he tenido la oportunidad de bucear en varios países y verlos de cerca. De todas esas inmersiones, las que más disfruté fue las que hice —por trabajo y por placer— en las Islas de la Bahía en Honduras, particularmente en Roatán, Utila y Cayos Cochinos.

Recuerdo mucho mis buceos en las islas Cayos Cochinos. Estaba recién graduada de la universidad y era voluntaria en el Programa de Evaluación Rápida de Arrecifes del Atlántico y Golfo (AGRRA por sus siglas en inglés). Estaba a cargo de monitorear a los numerosos organismos que viven en o sobre los arrecifes: algas, erizos, langostas y caracoles reina, entre otros.

Esa experiencia marcó sin duda mi vida personal y profesional. Desde entonces me propuse proteger estos ecosistemas tan mágicos e importantes para toda la vida en el planeta.

Mi contribución actual, como asesora científica de AIDA, es fortalecer desde la ciencia los argumentos legales empleados para proteger éstos y otros sitios en América Latina.

Humedales, entornos vitales en riesgo

Además de los arrecifes de coral, los humedales —que se caracterizan por la presencia de agua— incluyen lagos y ríos, acuíferos subterráneos, pantanos y marismas, pastizales húmedos; turberas, estuarios y deltas; manglares y pastos marinos.

Los humedales son los “riñones” del planeta porque reciclan agua y desechos, retienen sedimentos y nutrientes, reducen la erosión y absorben dióxido de carbono de la atmósfera, mitigando el cambio climático.

Sin embargo, se estima que desde 1700 hemos perdido casi el 87% de nuestros humedales y a una velocidad tres veces más rápida que la pérdida de bosques naturales.  Esto ha ocasionado una reducción de la biodiversidad, afectando al 81% de las especies continentales y a un 36% de las especies marinas y costeras. 

Entre las mayores amenazas está la contaminación por basura, aguas residuales e industriales; el cambio de uso de suelo; la escorrentía agrícola; la erosión y el cambio climático. 

El calentamiento global está incrementando la temperatura de los océanos, elevando el nivel del mar y derritiendo los polos. Y según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), un incremento del 1.5°C en la temperatura global podría acabar con casi el 90% de los arrecifes coralinos del mundo, una pérdida irreversible.

Actuando para salvar a los humedales

Ante este escenario, se requieren acciones urgentes en diferentes ámbitos, como:

  • Realizar campañas de restauración. Algunos ejemplos incluyen campañas de reforestación de los bosques de manglar y restauración de arrecifes de coral.
  • Declarar áreas protegidas para conservar los humedales y las especies que dependen de ellos. 
  • Desarrollar políticas que permitan el uso racional de los humedales, en donde se priorice la conservación. 
  • Prohibir la destrucción de estos ecosistemas en cualquier tipo de proyecto, turístico, de infraestructura o de desarrollo.
  • Tener plantas de tratamiento de agua y evitar que los drenajes contaminen los humedales. 

Cada 2 de febrero se celebra el Día Mundial de los Humedales, conmemorando la firma del Convención Ramsar, el único tratado intergubernamental para su conservación y uso racional.

Este año la celebración está enfocada en los humedales frente al cambio climático, una cuestión que nos invita a reflexionar sobre el verdadero valor de los humedales, los servicios críticos que nos brindan y la urgencia de preservarlos. Somos capaces de hacerle frente al ante el cambio climático. Y salvar nuestros humedales puede ser el primer paso para salvar nuestro planeta y a nosotros mismos.

 

Sobre el Autor

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Maria José Gonzalez-Bernat

Maria José Gonzalez-Bernat es guatemalteca. Trabaja como asesora científica del Programa de Biodiversidad Marina y Protección Costera de AIDA desde la Ciudad de Guatemala. María José es bióloga, con una maestría en Ciencias Marinas de la Universidad de Otago, Nueva Zelanda, y un Doctorado en Gobernanza de la Universidad de Western Australia. Tiene experiencia en conservación y manejo de ecosistemas marinos, cambio climático, gobernanza y políticas marino-costeras, al igual que en efectividad y manejo de áreas marinas protegidas. Ha trabajado con organizaciones no gubernamentales y en el sector público de Guatemala, principalmente en investigación y temas relacionados con áreas marinas protegidas.

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