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Apoyando la lucha de apicultores mayas contra el cultivo de soya genéticamente modificada

En los bosques del sureste de México, apicultores indígenas han tendido colmenas por cientos de años. Transmitida de una generación a otra, la apicultura es fundamental para el patrimonio cultural de las comunidades mayas en los estados de Campeche y Yucatán.

Pero ese patrimonio ahora está amenazado.

Agricultores y empresas agroindustriales como Monsanto están cultivando soya genéticamente modificada en territorio indígena, causando deforestación y preocupaciones sanitarias. México otorgó permisos a Monsanto sin consultar u obtener el consentimiento de las comunidades mayas afectadas.

Los agricultores rocían grandes cantidades de un herbicida tóxico sobre los campos de soya, la cual ha sido modificada para resistir al glifosato, el ingrediente principal del pesticida de Monsanto conocido como RoundUp. La Organización Mundial de la Salud ha clasificado al glifosato como probablemente cancerígeno.

Debido a que esta soya resiste al herbicida, los agricultores ya no tienen que tratar de forma focalizada sus campos para matar las malas hierbas. En lugar de ello, solo los rocían con el producto químico, el cual es llevado por el viento a casas, escuelas, fuentes de agua y a las flores que las abejas usan para hacer miel. Las personas que viven y trabajan cerca de los cultivos están expuestas a concentraciones altas de glifosato, estando en mayor riesgo la salud de niños, niñas, mujeres embarazadas y adultos mayores.

La situación es una violación clara del derecho internacional, que requiere que los Estados protejan los derechos de los pueblos indígenas. En busca de esa protección, las comunidades mayas llevaron su caso al sistema judicial mexicano.

En noviembre de 2015, un fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación estableció que México había violado el derecho de los mayas a ser consultados, pero la decisión no abordó el tema del consentimiento previo, libre e informado. El cultivo de soya genéticamente modificada no ha sido suspendido.

El 25 de Julio de 2016, AIDA y organizaciones colegas —el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA), Greenpeace México; Indignación, Promoción y Defensa de los Derechos Humanos A.C. y Litiga Organización de Litigio Estratégico de Derechos Humanos A.C. (Litiga OLE)— llevamos esta situación ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

¿Qué hace AIDA?: 

  • Solicitamos medidas cautelares para que la Comisión requiera a México adoptar acciones específicas para proteger la vida, salud y la integridad física de las comunidades afectadas, incluyendo: realizar diagnósticos médicos y, de ser necesario, brindar atención médica especializada; evitar más deforestación en territorio maya; suspender el cultivo de soya genéticamente modificada en Campeche y Yucatán; hacer cumplir las sanciones si la suspensión no es respetada.
  • Presentamos un caso legal buscando hacer responsable a México por la violación de derechos humanos cometidas en perjuicio de las comunidades mayas.