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Amazon Watch / Maíra Irigaray

La represa Belo Monte en el río Xingú: 10 años de impactos en la Amazonía y de búsqueda de reparación

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La represa Belo Monte ha causado un desastre ambiental y social en plena Amazonía: uno de los ecosistemas más importantes del planeta.  

Esta situación solo se ha profundizado luego de que la hidroeléctrica entrara en operación en 2016. También persiste hasta hoy la búsqueda de justicia y reparación de las comunidades indígenas, pesqueras y ribereñas afectadas.

En 2011, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) les otorgó medidas de protección que a la fecha no han sido cumplidas plenamente por el Estado brasileño.  

Y, desde junio del mismo año, la CIDH tiene pendiente resolver una denuncia contra el Estado por su responsabilidad internacional en el caso.  

La CIDH puede remitir el caso a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que tiene la facultad de emitir un fallo que condene al Estado brasileño. 

 

Tras 10 años de funcionamiento de la hidroeléctrica y más de 15 años de violaciones de derechos humanos documentadas, es tiempo de que la justicia llegue a las comunidades afectadas. 

Lee la carta abierta de las organizaciones que llevan el caso ante la CIDH 

Lee nuestro comunicado de prensa

 

Antecedentes

La hidroeléctrica Belo Monte —la cuarta más grande del mundo por su capacidad instalada (11,233 MW)— fue construida en el río Xingú, en el estado de Pará, al norte de Brasil.  

Fue inaugurada el 5 de mayo de 2016 con una sola turbina. En ese momento se desvió el 80% del curso del río y se inundaron 516 km² de tierra, un área mayor que la ciudad de Chicago. De esa superficie, 400 km² eran bosque nativo. La represa comenzó a funcionar con toda su capacidad en noviembre de 2019.

Belo Monte fue construida y es operada por el consorcio Norte Energía S. A., formado en su mayoría por empresas estatales. Fue financiada por el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), que dio al consorcio 25.400 millones de reales (unos 10.160 millones de dólares), la mayor inversión en su historia. Por tanto, el BNDES también es legalmente responsable de los impactos socioambientales asociados a la hidroeléctrica. 

 

Décadas de daños al ambiente y a las personas

Las violaciones de derechos humanos y la degradación de la Amazonía se remontan a los inicios del proyecto. En marzo de 2011, Norte Energía empezó a construir la represa sin una consulta adecuada y sin el consentimiento previo, libre e informado de las comunidades afectadas.  

La construcción provocó el desplazamiento forzado de más de 40 mil personas, rompiendo lazos sociales y culturales. El plan de reasentamiento en Altamira —ciudad directamente afectada por la hidroeléctrica— se hizo con construcciones ubicadas en la periferia, sin servicios públicos adecuados, sin condiciones de vivienda digna para las familias relocalizadas ni diferenciadas para aquellas de comunidades indígenas.  

La operación de Belo Monte impuso en la Volta Grande (o "Gran Recodo") del río Xingú una sequía permanente y artificial agravada por las sequías históricas de la Amazonía en 2023 y 2024. A raíz de esto, se documentó la muerte de millones de huevos de peces por cuatro años consecutivos (de 2021 a 2024) y, desde hace tres años, no existe migración de peces río arriba desovar y reproducirse. Así, la pesca artesanal, principal fuente de proteína para pueblos indígenas y comunidades ribereñas fue gravemente afectada: el pescado cayó del 50 al 30% en el total de proteína consumida, reemplazado por alimentos industrializados. En resumen, hubo un colapso ambiental y humanitario traducido en el derrumbe de la pesca como modo de vida tradicional, falta de seguridad alimentaria y de acceso a agua potable para miles de familias, empobrecimiento y enfermedades.  

Además, la construcción de la represa incrementó la deforestación e intensificó la tala ilegal y la inseguridad para las tierras indígenas y tribales, poniendo en riesgo la supervivencia de estos pueblos. Otra consecuencia fue la profundización de la pobreza y de los conflictos sociales, además de la saturación de los sistemas de salud, educación y seguridad pública en Altamira, ciudad clasificada como la más violenta del país en 2017 y donde se incrementó el tráfico de personas y la violencia sexual. También se registró violencia contra las personas defensoras de los derechos humanos involucradas en el caso.  

En 2025, durante la 30.ª Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático (COP30), realizada en Brasil, el Ministerio Público Federal tildó de ecocidio el daño ocasionado por Belo Monte. 

Foto: Amazon Watch / Maíra Irigaray.

 

La búsqueda de justicia y reparación

Con los años, el Ministerio Público Federal de Pará, la Defensoría Pública y organizaciones de la sociedad civil presentaron decenas de acciones judiciales ante tribunales brasileños para cuestionar las diversas irregularidades del proyecto, así como sus impactos. La mayoría de las demandas sigue pendiente de resolución, algunas desde hace más de 10 años.  

Estas acciones no han prosperado porque el gobierno nacional neutralizó en varias ocasiones fallos favorables a las comunidades afectadas recurriendo a un mecanismo mediante el cual el presidente de un tribunal podía detener una decisión judicial basándose únicamente en argumentos genéricos como el "interés nacional" o el "orden económico".  

Frente a la falta de respuestas efectivas a nivel nacional, AIDA —junto a una coalición de organizaciones aliadas— llevó el caso a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y en 2010 solicitó medidas cautelares para para proteger la vida, integridad y salud de las comunidades indígenas afectadas.

El 1 abril de 2011, la CIDH otorgó estas medidas y solicitó al Estado brasileño suspender los permisos ambientales y cualquier obra de construcción hasta que se cumplan las condiciones relacionadas con la consulta previa y la protección de la salud e integridad de las comunidades.  

Y, el 16 de junio de 2011, presentamos ante la CIDH —junto con el Movimiento Xingú Vivo Para Siempre, la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Amazonía Brasileña, la Diócesis de Altamira, el Consejo Indigenista Misionero, la Sociedad Paraense de Defensa de los Derechos Humanos y Justicia Global— una denuncia formal contra el Estado brasileño por su responsabilidad internacional en la violación de derechos humanos de las personas afectadas en el caso. La denuncia se abrió a trámite en diciembre de 2015.  

El 3 de agosto de 2011, la CIDH modificó las medidas cautelares para solicitar —en vez de la suspensión de permisos y obras— la protección de pueblos en aislamiento voluntario, de la salud de las comunidades indígenas, además de la regularización y protección de tierras ancestrales. 

Foto: Amazon Watch / Maíra Irigaray.

 

Situación actual

Las medidas de protección otorgadas por la CIDH continúan vigentes, pero el Estado brasileño no las ha cumplido plenamente, informando solo de acciones genéricas. Las comunidades han documentado la continuidad de las violaciones a sus derechos. La situación que motivo la solicitud de estas medidas —el riesgo para la vida, integridad y los modos de vida de las comunidades— se mantiene y se ha agravado con la operación a plena capacidad de la hidroeléctrica y con las recientes sequías extremas en la Amazonía.

A lo sucedido con Belo Monte se suma el riesgo de mayores afectaciones sociales y ambientales por la implementación de otro megaproyecto minero en la Volta Grande del Xingú. Allí la empresa canadiense Belo Sun pretende construir la mayor mina de oro a cielo abierto de Brasil.  

Los impactos sinérgicos y acumulativos de la central y de la mina no fueron evaluados. El Estado excluyó a pueblos indígenas, comunidades ribereñas y campesinas del proceso de autorización ambiental del proyecto. Pese a esto, a protestas indígenas y a otras irregularidades en torno al proyecto, el gobierno de Pará autorizó formalmente la mina en abril de 2026.

Belo Monte, como otras hidroeléctricas, agrava la emergencia climática al generar emisiones de gases de efecto invernadero en su embalse. Y es ineficiente ante las sequías más prolongadas e intensas que la crisis provoca pues pierde capacidad de generar energía. 

El caso ante la Comisión Interamericana

En octubre de 2017, la CIDH comunicó que decidiría de manera conjunta sobre la admisibilidad (si el caso cumple los requisitos para ser admitido) y el fondo (si en efecto hubo violaciones de derechos humanos) de la denuncia internacional contra el Estado brasileño.  

Tras 15 años de presentada la denuncia, las comunidades afectadas y las organizaciones que las representan aún esperan esta decisión. Si la CIDH concluye que hubo violaciones de derechos humanos y emite recomendaciones que el Estado brasileño no cumple, puede remitir el caso a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, cuyas sentencias son vinculantes.  

Un eventual fallo del tribunal internacional en el caso sentaría un precedente jurídico regional sobre los derechos de los pueblos indígenas y ribereños, la participación pública en megaproyectos y la responsabilidad estatal en contextos de crisis climática, relevante a la luz de la Opinión Consultiva 32 de la Corte, que reafirmó las obligaciones de los Estados para proteger a personas y comunidades del continente frente a la emergencia climática.  

 

Partners:

Leoncio Arara

“Panza llena, corazón contento”: ¿Cómo el desperdicio de alimentos afecta el ambiente?

By Gladys Martinez, legal adviser AIDA Weekend at the beach. Covered by a depcioso sun and surrounded by nature, we hear how the sound of the sea surrounds us while we enjoy a rich typical breakfast: tropical fruits, gallo pinto (rice and beans), huevitos, webbed omelette, brewed coffee (which is done with a cloth bag) ... I wish I could say "fepces and lived forever." I can not. I get up from the table and see the dumpster full of leftovers apmentos ... The problem: apmentos waste and its impacts On 5 June , World Environment Day was held. This year, the United Nations Organization for Apmentación and Agriculture Organization ( FAO ) presented alarming data on the impact of waste on the environment apmentos . In its report Food wastage foodprint: Impacts on Natural Resources (The footprint of waste apmentos on natural resources, the FAO notes that production occupies apmentaria: 25% of the surface of the earth, 70% of water consumption, 80% of deforestation, and 30% of emissions of greenhouse invernaderoque contribute to cpmático change . The report notes that to produce milk PTRO 1,000 ptros of water are needed! This means that throwing a glass of milk means removing 250 ptros water! And throw a hamburger imppca more than 60,000 ptros water! Apmentos waste is generated in 54%, during production, handling and storage of products at harvest. The remaining 46% occurs in the processing, distribution and consumption of apmentos. In fact, the direct economic cost of waste per consumption is estimated at more than US $ 750,000 million annually. The figure sounds unthinkable in a world where one in seven people suffer from hunger and more than 20 thousand children under five years of age, they die for that cause. There is much to do as a nation and as a person In Costa Rica there are some campaigns to encourage people to consume responsibly and sensibipzarles about the need to eat properly to preserve the environment and the right of others to apmentación . Debi Nova (Costa Rican singer) José Cañas (Costa Rican singer) and Manuel Obregon (artist and Minister of Culture, Youth and Sports of Costa Rica) worked with the UNEP (United Nations Environment Programme) and FAO in the "campaign Think.Eat.Save " ( "Piensa.Apméntate. . Save ") Nova, Canas and composed the letter Obregon Apmento for the soul , a song against waste apmentos: Video Apmento for the soul / Source: YouTube There is also an initiative in the country that is the Bank of Apmentos . For a year and a half, fourteen private companies decided to seize the products could no longer be comerciapzar to have labels or damaged packaging . The social and environmental awareness of these businesses allows 15,169 people in social risk receive two plates of food a day on average. ¿ What can I do in my house? We can all help to reduce waste apmenticios. There are five basic tips that campaign Think.Eat.Save provides: Buy so intepgente : Do not buy more than you need and EPJA products with less packaging. Plan best : cook enough and freeze leftovers so you can consume in a few days. Find and support the distributors of "fruits and vegetables ugly" and "organic." Vegetables and fruits taste delicious although not perfect . You can also consume organic apmentos that have less impact on nature and health. Learn about labels not throw food in perfect condition . And is that 9 out of 10 of us do that because we are not sure what labels mean. Did you know that if you put an egg in a bowl of water and it floats, it means that the egg is bad; but if it sinks, it is still consumable? Learn more about this topic in FixFoodDates.com Apmenticios Reduce your waste and make compost with what you have to throw . There are more useful tips on thinkeatsave.org/es . Bon appetit!

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páramo region

¿Qué son los páramos y qué puedes hacer para protegerlos?

Por Carlos Lozano Acosta, asesor legal de AIDA, @CLozanoAcosta  A continuación, algunas de las características de los páramos, que también son razones para apoyar su preservación. Son ecosistemas únicos en el planeta. Los páramos proveen servicios ambientales a más de 100 millones de personas. Poseen la mayor persidad botánica de alta montaña y el 60% de las especies que albergan son endémicas (sólo se encuentran allí). Su formación, fruto de un proceso lento y constante, se remonta a cientos de miles de años atrás. Son tropicales ya que se encuentran cerca de la línea del Ecuador. Ello no significa que sean calurosos. De hecho, la mayor parte del tiempo alcanzan bajas temperaturas debido a que se encuentran por encima de los 3,000 metros sobre el nivel del mar. Por ello, los páramos son islas heladas en zonas tropicales: una paradoja geográfica de exuberante belleza. Forman parte de la historia latinoamericana. Los conquistadores denominaban a los páramos “el país de la niebla”. Los indígenas los consideraban sagrados y les daban un uso ceremonial. Los muiscas, por ejemplo, creían que en esos ecosistemas había nacido Bachué, su madre primigenia. Además, en los páramos se ubica espacialmente la leyenda de El Dorado, aquella que habla de tesoros fabulosos (oro y esmeraldas) ofrendados a los dioses y arrojados a las lagunas, que enloquecieron a los colonizadores españoles. Durante la guerra de independencia colombiana, Simón Bolívar atravesó el páramo Pisba, ubicado en el departamento de Boyacá, para eludir a los centinelas del ejército español en los caminos reales. Son vitales para la provisión de agua, la lucha contra el cambio cpmático y la regulación del cpma. Los páramos apmentan quebradas, ríos, acuíferos y cuencas. Estas últimas abastecen a su vez a importantes ciudades latinoamericanas como Bogotá y Quito. Y es que la vegetación existente en los páramos retiene agua en proporciones impresionantes. Por sus características geológicas y ecológicas, los páramos tienen una capacidad extraordinaria para almacenarla. Además, tienen una aptitud comprobada para capturar el carbono, que se acumula en la materia orgánica de sus suelos. De este modo, alterar los suelos de los páramos con actividades invasivas como la minería pbera el carbono capturado y contribuye al calentamiento global. Lo expuesto anteriormente nos lleva a considerar a los páramos como nuestros apados en la lucha contra el cambio cpmático y verdaderas fábricas de agua. En ese sentido, su protección es crucial para el futuro que todos compartimos.  En Colombia, país que cobija a más de la mitad de los páramos que hay en el mundo, la  protección de estos vaposos y frágiles ecosistemas pasa por su depmitación oficial por parte del Ministerio de Ambiente. A pesar de su importancia ecológica y social, todavía no se ha definido oficialmente dónde están y hasta dónde llegan los páramos colombianos. Esto constituye un riesgo porque impide restringir actividades que pueden destruirlos. Así, definir con claridad el territorio que ocupan los páramos es fundamental para lograr una verdadera protección que evite actividades que les causan daños irreparables. El páramo de Santurbán, ubicado entre los departamentos colombianos de Santander y Norte de Santander, será dentro de poco el primero en ser depmitado, según las previsiones gubernamentales. La minería amenaza ya con instalarse en esa zona. La urgencia es entonces la siguiente: que el Ministerio de Ambiente depmite Santurbán y el resto de los páramos con base en criterios científicos. AIDA impulsa una acción en línea con ese propósito. Con TU FIRMA, puedes generar presión y apoyar la causa. ¡Únete y protege los páramos! ¡FIRMA TÚ también! ¡PÍDELE YA al Presidente de Colombia y a la Ministra del Ambiente que depmiten bien el páramo de Santurbán! #SalvaSanturbán

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Sobre cómo abandonar el reino de la bolsa plástica y aprender a cuidar el lugar donde vivimos

By María José Veramendi Villa, senior attorney, AIDA, @MaJoVeramendi Some months ago my colleague at AIDA, Haydée Rodríguez, wrote an interesting post in this blog called Plastic bag? No thank you (Spanish only). I confess that it shocked me to read the post because although I had a general idea of the harmful effects of plastic bags on the environment, I didn’t realize the profound damage they can cause. This made me reflect on Peru, where plastic bags reign supreme, and where there is very little public awareness of their harmful impacts, that they poison and kill marine wildlife and pollute the environment, among other things. In most shops, almost all products are packed in plastic bags no matter how small. Some statistics  An investigation entitled the Study on the Perceptions, Attitudes and Environmental Behavior regarding the Unnecessary Use of Plastic Bags was carried out in two districts of Lima. The results, published in a July 2012 article on the Ministry of the Environment's website (Spanish only), found that 94% of the businesses studied used plastic bags exclusively to package their consumer products, while 60% used between one to three plastic bags for every purchase and 36% used three to six. The article announced the launch of a campaign to reduce the use of plastic bags in the northwestern province of Piura, called “Healthy Living with Health Bags.” Other than this article, I couldn’t find any further public information on the campaign’s impact or whether it had changed people’s behavior, something that would have made it possible to gauge if the campaign had the potential to be replicated elsewhere in the country. The day to day In most Peruvian supermarket chains, plastic bag usage is exaggerated. Sometimes checkout assistants pack small items in separate plastic bags, generating a huge amount of unnecessary plastic. A few months ago I visited a well-known Lima supermarket and asked the clerk why they didn’t attempt to cut down on plastic bag usage. I suggested that the supermarket should charge money for plastic bags as an incentive for people to bring reusable bags made of cloth. He said, “Oh, if we did that people would stop coming… There are people who ask us to use more bags or double bags, and if we didn’t, they’d call us stingy.” Attitudes like this illustrate the disregard that various sectors of Peruvian society have for environmental protection. Biodegradable bags? In 2007, Peru’s largest supermarket chain, Grupo Wong, which owns the Wong and Metro supermarket chains and is now owned by Chile’s Cencosud, introduced the use of biodegradable bags, a practice then replicated by other supermarkets in the country. Wong bags come with a caption that reads, “This bag will biodegrade without leaving any contaminant residues.” The manufacture of the bags “includes a special additive that causes the bag to disintegrate into smaller pieces when it comes in contact with oxygen, sunlight and friction, a process which then allows microorganisms such as fungi or bacteria to feed on its remnants, converting the bag into water, biomass, salt minerals and carbon dioxide, just as we do when we exhale air,” Wong says on its website.   A real alternative? The bags used by Wong supermarkets seem ordinary enough. The difference is the special additive ingredient that accelerates the disintegration of the bag. “This means that the plastic is broken down into smaller particles that are so small that you can’t see them. In the first phase, the waste cannot be assimilated with plants (Spanish only)”. Inapol, a Chilean maker of conventional and biodegradable plastic bags, says that while “a conventional plastic bag takes about 300 years to biodegrade, our bags that contain the special oxo-degradable additive reduces this time to approximately two years, depending on the external factors that accompany the process. Exchange of contaminants According to a European Bioplastics study, the additives in the oxo-biodegradable bags consist of chemical catalysts thatcontain transition metals like cobalt, magnesium and iron, among others. In this process the disintegration of the plastic bag is caused by a chemical oxidization of the plastic’s polymer chains, triggered by UV radiation or heat exposure. According to the study, the waste would eventually biodegrade in the second phase.   The study points out that the breakdown of the biodegradable plastic bag is not a result of natural biodegradation but of a chemical reaction. The waste remnants remain in the environment, something that does not present an adequate solution to the problem. It only transforms visible waste particles into invisible contaminants. There have been significant advances and an increase in awareness in the business community on the need to take care of the environment. But doubts remain about the natural biodegradation of plastic bags such as those used by Wong supermarkets, and whether they present a real sustainable solution for the environment. As Peru is such a creative and perse country, why shouldn’t it adopt alternatives to plastic packaging such as reusable cloth bags and recycled materials, and employ their use across the country? Isn’t this something to think about? We must change our mentalities for things to improve. To paraphrase Haydée, we need to say, “No thank you” to plastic bags. We should learn to reuse and recycle so that we can take care of what we love and, above all, where we live.

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